María Villar Galaz, de 39 años y trabajadora de la multinacional
IBM, fue asesinada tras un secuestro exprés por el que su familia llegó
a pagar un rescate. Los familiares de la joven hallaron el cuerpo en
Toluca tras haber recorrido varias morgues en el país.
Según la autopsia la joven falleció de asfixia. Llevaba una bolsa en la cabeza y fue atada de pies y manos antes de ser arrojada un río. Según El Mundo no había en el cuerpo de la joven otros signos de violencia ni de un ataque sexual. Las autoridades mexicanas están ya investigando el suceso, de momento sin pistas sobre los autores.
Durante los tres días de su secuestro se había difundido un texto en
varios idiomas en redes sociales para pedir colaboración y encontrarla.
María Villar desapreció poco tiempo después de llamar a su marido
antes de regresar a casa tras el trabajo. En un primer momento se dijo
que había sido secuestrada tras coger un taxi; sin embargo, el ministro
de Exteriores, José Manuel García-Margallo, aclaró anoche en Onda Cero
la versión del ministerio: creen que se encontraba sacando dinero en
Santa Fe, un barrio acomodado. Tras recorrer con ella varios cajeros y
sacar dinero (una práctica
al parecer habitual en este tipo de secuestros exprés), quizás
apercibidos de que podía ser un objetivo apetecible por su buena
posición económica, decidieron retenerla y pedir a la familia 90.000 euros.

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